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sábado, 16 de junio de 2012

Khazad Dum

Fue fundada por Durin I el Inmortal en los albores de la Primera Edad en las cuevas que daban a Azanulbizar. Se encontraban en el centro de las Montañas Nubladas, bajo los picos Caradhras, Monte Nuboso y Cuerno de Plata. Estuvo bastante apartada de los demás reinos enanos durante la Primera Edad, pero como consecuencia de la ruina de Belegost y Nogrod tras la Guerra de la Cólera, muchos enanos emigraron a Moria, haciendo de ésta la mayor ciudad enana. Fue una gran Mina que durante muchas Edades produjo inmensas riquezas, símbolo del poderío enano en la Tierra Media, pero también causa de muchas desdichas y pesares. 
Durante milenios fue un gran centro de comercio enano hasta que los habitantes de la ciudad excavaron demasiado profundo en busca de mithril. Un Balrog se ocultaba en las profundidades de las Montañas Nubladas desde la destrucción de Thangorodrim, miles de años atrás. El Balrog expulsó a los enanos de allí, y desde entonces en Moria solo ha habido oscuridad y grandes poblaciones de trasgos. Estas minas aparecen en la novela El Señor de los Anillos, en donde los protagonistas han de atravesarlas para continuar su arduo camino. 

 

El nombre 
El más antiguo y famoso de los reinos de los Enanos fue Khazad-dûm, que significa “Mansión de los Enanos” en khuzdûl; palabra compuesta por Khazâd, radical triconsonante Kh-Z-D: “Enanos” . Y Dûm: “Mansión”, “Estancia”. Los Elfos Sindar de Beleriand la llamaron, primeramente, Hadhodrond un nombre que significaba Bóveda de los Enanos, y estaba compuesta por la palabra Hadhod que “(…)era la traslación de Khazâd a sonidos Sindarin…” ; esto era porque originalmente el Sindarin carecía de algunos sonidos para representar algunas letras (_z_ y _â_ largas, incluso _kh_) de la palabra Khazâd, por lo que debieron adaptar el nombre; y la otra palabra que compone el nombre Sindarin es rond, que proviene del Ilkorin y significa, “bóveda” o “techo abovedado”, como en Elrond (“Bóveda de Estrellas”) y que se usaba para definir a una estancia techada de esa manera , como Nargothrond; raíz ROD-. Los Exiliados, los Noldor, la llamaron Casarrondo; palabra Quenya, cuyo significado es el mismo que en Sindarin: Casar, “Enanos” y rondo, “(…)un techo abovedado o arqueado, visto desde abajo (y normalmente invisible desde fuera.” Más tarde, después de que quedara desierta tras el despertar del Balrog, los elfos le dieron a la morada de Durin; “(…)un nombre sin amor…” y la llamaron Moria que significa Abismo Negro, que contiene la raíz (…)MOR, «oscuro, negro», que se ve en Mordor, Morgoth, Morannon, Morgul, etcétera (técnicamente MOR: *mori, «oscuridad» = q. more, s. môr; adj. *morna = q. moma, s. morn, «oscuro»). La ia es del sind. iâ, «vacío, abismo» (YAG: *yaga > s. iâ). En la Lengua Común se la llamaba "Mina (o Excavación) del Enano" (Dwarrowdelf en inglés antiguo) traducción de la palabra en Oestron Phurunargian. 

Historia 

Edades de los Árboles 

Cuenta la Leyenda que Durin, al despertar en la morada del Monte Gundabad, decidió recorrer los caminos y fue hacia el sur, solo. Al llegar a Azanulbizar quedó azorado de tanta belleza, contempló las cuevas naturales que se hallaban en el flanco oriental de las imponentes Montañas Nubladas; y luego se dirigió al Lago Espejo en donde se “(…)inclinó (…), y vio aparecer una corona de estrellas, como gemas sobre un hilo de plata, por encima de la sombra de su cabeza...” (ESDLA Apéndice A) y supo que había encontrado el lugar de su morada y la de su pueblo. A fines de la Tercera Edad, todavía se hallaba una columna de piedra que recordaba aquel instante. Dice también la leyenda que Durin volvió al norte, consiguió una compañera y volvió con su pueblo a morar en aquellas cuevas, a las que en pocos años transformaron en grandes salas, profundos laberintos, interminables pasadizos y caminos; todo a lo largo y a lo ancho de las Montañas Nubladas entre y bajo las entrañas del Bundushathûr, del Zirak-Zigil y del Barazimbar. “(…) Allí el martillo golpeaba el yunque, el cincel esculpía y el buril escribía, se forjaba la hoja de la espada, y se fijaban las empuñaduras; cavaba el cavador, el albañil edificaba...” (ESDLA. Libro II) 
Considerada la más imponente de las Moradas de los Enanos de todos los tiempos, su vigencia y poderío se extendió por más tres edades. Lamentablemente no está datada la época en donde empezó la construcción de Khazad-Dûm; pero podemos presumir que fue en algún momento anterior a 1250 AV de las Edades de los Árboles, fecha en la que los Enanos aparecieron en Beleriand; para ese entonces la Mansión de Durin ya estaba habitada, y los Barbatiesas y Nalgudos habitaban en Nogrod y Belegost. Indudablemente los Eldar no se encontraron con los enanos en su viaje a Aman cuando cruzaron Rhovanion, por lo que caben dos posibilidades: que en 1104 AV (fecha del comienzo del Gran Viaje) estos no habían nacido aún o, como sostiene Michael Martínez, todas las Casas de los Enanos vivían en Khazad-Dûm y cuando la presión demográfica se hizo insostenible, seis Casas partieron en distintas direcciones, luego del paso de los Elfos . Como sea, cuando se construyó Menegroth (1300-1350 AV) Moria era ya la morada más importante de los Enanos. 

Primera Edad del Sol 

Durante toda la Primera Edad del Sol, los Enanos de Moria construyeron un centro comercial, cuyas ramificaciones se extendían hacia el norte, el oeste y el este, la producción de hierro, armas, gemas, oro era vendida tanto en Belegost y Nogrod, como en los valles entre el Celduin y el Carnen, o los valles de ambos lados del Gran Bosque Verde. En un principio el tráfico fue entre enanos; con Thumunzahar y Gabilgathor lo hacían a través de los pasos del norte, de las Ered Mithrin, o a través del Paso Alto en las Montañas Nubladas; con el resto de los reinos enanos, cruzando el Gran Bosque Verde por el Camino Grande de los Enanos y luego el Celduin por algún puente construido por ellos y siguiendo caminos que unían Moria a las Colinas de Hierro, las Montañas Grises y otros reinos enanos más orientales. 
Al promediar la Primera Edad del Sol y con la llegada de los pueblos Edain a la región (de los que sólo una pequeña parte continuaron su viaje, y llegaron a Beleriand); los Barbiluengos de Khazad-Dûm, comenzaron a establecer sólidas relaciones con estos; dándose un crecimiento económico que después sería característico de las zonas donde comerciaban Enanos y Hombres (incluyendo los Hobbits): los Hombres, que eran ganaderos, pastores y labradores, se convertían en los principales proveedores de comida, que los Enanos adquirían a cambio de trabajar como constructores de casas y caminos, como mineros y como artífices de obras de artesanías, desde herramientas a armas y muchas otras cosas de gran costo y habilidad. 
Respecto de la relación con los Elfos Silvanos del Bosque Negro y de Lothlórien, en esta Primera Edad, es poco lo que se sabe, pero es seguro que las hubo aunque, en algunos momentos, no fueron del todo cordiales, como lo demuestra el hecho de que en la Segunda Edad, los Elfos Silvanos de Oropher dejaron sus moradas en las cercanías de Amon Lanc, para dirigirse, finalmente, hacia los valles de Emyn Duir. 

Segunda Edad del Sol 

Los primeros siglos de la Segunda Edad del Sol encontraron a los Enanos, “(…)controlando las Ered Mithrim, Erebor y las Colinas de Hierro; y a todo el lado oriental de las Montañas Nubladas, hasta los confines de Lorien…” (Pueblos de la Tierra Media. De los Enanos y los Hombres) Y vio incrementar el poder y la riqueza de Khazad-Dûm, con el descubrimiento del mithril, la llegada de los Enanos de Belegost y Nogrod, que huyeron de las Ered Luin con la destrucción de Beleriand, llegando a Moria cerca del año 40 S. E.; y con la consolidación y ampliación de las relaciones con los Hombres del Norte. En relación a estos últimos se concretó una alianza más perdurable, que resultó sumamente beneficiosa para ambos, basada en la guerra contra los Orcos que retornaron luego de la caída de Morgoth y la destrucción de Angband. Los Enanos, con su habilidad y conocimientos, aportaron armas, armaduras, pertrechos militares, etc. y los Hombres, su número, su habilidad como jinetes y su valentía; llegando a disponer de una gran fuerza. Esto garantizó, al menos hasta mediados de la Segunda Edad, seguridad y prosperidad para Enanos y Hombres. 
La relación con los Pueblos Silvanos de Lorien y del sur del Bosque Verde siguió siendo conflictiva; más aún con a llegada de los Elfos Sindar a la región, que no perdonaron a los Khazâd por el enfrentamiento que llevó al el fin de Doriath. Pero la instalación de los Herreros Elfos en Eregion, en el 750 S. E., supuso importantes cambios en la relación de los Enanos de Khazad-Dûm con los Elfos. Se entablaron fuertes vínculos, no solo comerciales sino también de amistad y admiración mutua; los Enanos abrieron la puerta hacia el oeste y un incesante tráfico relacionó a ambas comunidades. El mithril, admirado y apreciado por los Noldor de Eregion fue usado para la elaboración de bellísimos objetos y productos por parte de Enanos y Elfos, de los que Celebrimbor fue el más grande de los artífices. Tanto los Elfos como los Enanos obtuvieron gran provecho de esta asociación, llegando a ser ambas regiones tan esplendorosas como no lo había sido nunca. 
Tal era la amistad entre ambos pueblos que no solo grabaron juntos los caracteres en la Puerta Oeste de Moria, sino que cuando se forjaron los Anillos, Celebrimbor se los dio directamente a los Enanos, para enojo de Sauron; y Durin I envió una fuerza de enanos a combatir por la defensa de Eregion, luego del ataque del lugarteniente de Morgoth al oeste, a mediados de la Segunda Edad (1695 S. E.). Cuando Acebeda quedó desolada, Moria cerró su Puerta Oeste y los contactos con el oeste no se reanudaron, pero siguió teniendo una poderosa influencia en las regiones del este de las Montañas Nubladas. En la Guerra de la Última Alianza entre Elfos y Hombres, Durin envió un nutrido ejército de Enanos a combatir junto a las huestes élficas de Gil-Galad. 

Tercera Edad del Sol 

La Tercera Edad, marcó el declive del reino Enano de Khazad-Dûm; y aunque durante “(…)largo tiempo, Moria siguió siendo un lugar seguro… sus habitantes menguaron hasta que muchas de las vastas mansiones quedaron oscuras y vacías…” (Ibidem) 
En los primeros siglos de la Tercera Edad, Moria siguió siendo poderosa y mantuvo sus principales relaciones comerciales y de producción con distintos pueblos de Hombres, Elfos y Enanos. Pero cuando Sauron ocupó Dol Guldur y el Bosque Negro cayó bajo su sombra, muchas cosas cambiaron para la región; los orcos comenzaron a infestar las Montañas Nubladas y a establecerse en cuevas y grutas a lo largo de todo el cordón montañoso (c. 1300 T. E.), amenazando a los Enanos y cortando comunicaciones de estos con muchos lugares. Los Valles del Anduin se hicieron inseguros, los caminos que cruzaban el Bosque Negro, fueron abandonados o amenazados por monstruosas criaturas que respondían al Nigromante; y las poblaciones de Hombres Libres del Norte fueron amenazadas por pueblos provenientes del Este, que sólo el poder de Gondor mantuvo a raya hasta por lo menos 1856 T. E. 
Pero a pesar de su paulatino aislamiento los Enanos siguieron produciendo, sobre todo mithril. Tal era su obsesión por este metal que al profundizar sus excavaciones hacia el norte, bajo el Caradhras, despertaron a un Balrog de Morgoth que se había ocultado y dormido en las entrañas del Cuerno Rojo luego de la caída de Thangorodrim. Un año duró el combate y dos reyes enanos murieron en esa desigual lucha, Durin VI y Náin I; hasta que en 1981 T. E. el más grande y poderoso de los Reinos Enanos fue abandonado por completo y parte de los descendientes de Durin se refugiaron en las Ered Mithrim; mientras que Thráin I, hijo de Nain I y nieto de Durin VI fundó Erebor. Los Orcos se enseñorearon de Moria y sólo Lothlórien resistió, gracias al Anillo de Galadriel, el poder del Señor Oscuro en la región. 
En 2790 T. E. Thrór, Rey Bajo la Montaña, expulsado de su morada por el dragón Smaug, llegó a las puertas de Moria acompañado por Nár, su sirviente. No se sabe bien qué lo motivó a regresar, pero es probable que el recuerdo del antiguo esplendor de Moria o algún efecto causado por el Anillo que pudiera haberlo trastornado lo impulsaron a seguir ese destino. Lo cierto es que al llegar las Puertas estaban abiertas y entró orgulloso, a pesar de las advertencias de su acompañante. Luego de unos días, en los que Nár no tuvo noticias de él, un cuerpo fue arrojado a la escalinata. Se trataba del cadáver de Thrór, al que le habían cercenado la cabeza que había caído junto al cuerpo con la cara vuelta hacia abajo. Cuando Nár la dio vuelta, vio que en su cara estaba escrito, en runas de los Enanos el nombre de su asesino; se trataba de Azog el rey Orco de Moria. 
Luego de esto, Nár llegó ante Thráin, para contarle lo sucedido y el hijo de Thrór se encolerizó y mandó entonces mensajes a todos los pueblos Enanos, dispuesto a vengar a su padre. Transcurrieron tres años antes que las fuerzas de los Enanos estuvieran preparadas. El Pueblo de Durin reunió a todas sus huestes y, cuando todo estuvo dispuesto, atacaron y saquearon una por una todas las fortalezas de los Orcos que pudieron encontrar, desde el Monte Gundabad hasta los Campos Gladios. 
Hasta que al fin llegaron a Azanulbizar y allí, frente a las Puertas de Khazad-Dûm, se libró la más grande y la más dolorosa batalla de Orcos y Enanos, la Batalla de Nanduhirion; la victoria de estos últimos fue total; pero importó grandes pérdidas. Luego de la Batalla, los Enanos no quisieron entrar en Moria, porque el terror del Balrog aún habitaba allí, así que Dáin II “Pie de Hierro”, asesino de Azog, le dijo a Thráin II: “(…)Tú eres el padre de nuestro Pueblo, y hemos sangrado por ti, y sangraríamos otra vez. Pero no entraremos en Khazad-dûm. Tú no entrarás en Khazad-dûm. Sólo yo he mirado a través de la sombra de las Puertas. Más allá de la sombra te espera todavía el Daño de Durin. El mundo ha de cambiar y algún otro poder que no es el nuestro ha de acudir antes que el Pueblo de Durin llegue a entrar en Moria otra vez…” (ESDLA Apéndice A) 
Hubo otro intento por recuperar Moria por parte de los Herederos de Durin. El Enano Balin, en el año 2989 T. E., abandonó Erebor junto a una hueste de Enanos entre los que se encontraban Óin y Ori y se dirigió a Khazad-Dûm con la idea de refundar el reino de Durin. Esta experiencia resultó trágica puesto que solo pudieron resistir a los orcos y a otras criaturas malignas durante cinco años. Treinta años después, cuando la Comunidad del Anillo cruzó por Moria en la misión del Anillo, se supo lo ocurrido con Balin cuando Gandalf encontró en la Cámara de los Registros, el Libro de Mazarbul, un detallado aunque semidestruido registro de la actividad de Balin y el final de la fallida experiencia. Balin murió cuando fue a mirar el Lago Espejo, atacado por un Orco por la espalda. 
Fue justamente en el Viaje realizado por la Comunidad del Anillo a través de Moria (del 13 al 16 de enero de 3019 T. E.), cuando se harían realidad las palabras dichas por Dáin “Pie de Hierro” a su pariente Thráin II al final de la Batalla de Azanulbizar: Gandalf se trabó en lucha con el Balrog de Moria y, tras una serie de duelos en la Estancia de Mazarbûl, en el Puente de Khazad-Dûm, en la Escalera Interminable y en la Torre de Durin, lo derrotó y arrojó su cuerpo contra la roca viva del Zirak-Zigil, en la que se llamó la “Batalla de la Cima”. 

Cuarta Edad del Sol 

Luego de estas crónicas no quedó registrado si en la Cuarta Edad los Enanos volvieron a habitar la Mansión de Durin, aunque se ha predicho la llegada de Durin VII, el último en llevar ese nombre, quien será el encargado de reconquistar Moria para los Enanos, ya libre del Balrog y de los Orcos. Se supone que esto ocurrió durante la Cuarta Edad. 
Retrato de Algunos Lugares 

Estos son algunos lugares conocidos de la Gran Mina de los Enanos. 

Puertas de Moria del oeste 
 

Las Puertas de Durin eran la entrada occidental al reino de Khazad-Dûm. Fueron construidas en la Segunda Edad, probablemente antes del año 1000 S. E., cuando la amistad entre los Enanos y los Elfos de Eregion era mayor de lo que nunca fue antes y nunca llegó a ser después. 
Fueron construidas en colaboración por Elfos y Enanos. Narvi, posiblemente el mayor artesano de los Enanos en aquel tiempo, diseñó y construyó las puertas mismas; Celebrimbor, Señor de Eregion, las decoró con ithildin: hizo los Emblemas de Durin, un martillo y un yunque coronados por siete estrellas; los Árboles de los Altos Elfos; y la Estrella de la Casa de Fëanor. 
Las Puertas estaban construidas de forma que pudieran abrirse desde dentro, simplemente empujándolas. Se necesitaba la fuerza de al menos dos enanos para hacer esto. Además, los Enanos siempre mantenían una guardia tras las puertas, de modo que una persona sola, previsiblemente alguien que tratara de escapar, no podría abrir sin ayuda de la guardia. Desde el exterior, ninguna fuerza enana, élfica o humana podía mover las puertas, excepto la contraseña inscrita en ellas; entonces se abrían solas, hacia los lados, hasta tocar la pared de roca. 
Las Puertas permanecieron abiertas durante muchos años mientras los Enanos de Khazad-Dûm y la gente de Celebrimbor mantenían el comercio para su mutuo beneficio. Pero se cerraron al oeste luego de que Eregion fuera arrasada por la Guerra entre Sauron y los Elfos, en 1697 S. E. Aunque si bien las Puertas no se mencionan de nuevo en la historia hasta la Guerra del Anillo, sin duda el Pueblo de Durin habría abierto y cerrado las puertas numerosas veces antes de la llegada del Balrog en el año 1980 T. E., cuando Moria quedó desierta. 
Cuando la Comunidad del Anillo se dirigía a estas puertas, se encontró con que las artes de Sauron habían transformado el lugar: el Sirannon (el arroyo que nacía de las puertas) se había convertido en un oscuro y tenebroso embalse que anegaba toda la hondonada ante las puertas, y casi se había secado en su curso inferior. En ese estanque habitaba el Guardián del Agua, una criatura sin nombre que los compañeros apenas logran entrever, horrorizados, y que casi acaba con la misión. 

La encrucijada 

 

“El primer problema serio” con que se encontró la Comunidad del Anillo en su viaje por las entrañas de Khazad-Dûm. Se trataba de una encrucijada de caminos internos de la mina, que se ubicaban a partir de un amplio arco; de allí salían tres caminos, que iban en la misma dirección; pero uno se abría a la izquierda, otro al centro del arco y otro a la derecha; el primero bajaba el segundo corría “(…)en línea recta, liso y llano, pero muy angosto…” y el último subía. Para resolver cuál tomarían, se detuvieron a pasar la noche en la Sala de Guardia que se hallaba cercana al camino de la izquierda. Finalmente tomaron el camino de la derecha, porque a Gandalf, el guía, no le gustaba el camino del centro, y desde el de la izquierda salía un aire viciado, que no conformó al Mago; “(…)es hora que volvamos a subir…” dijo. El camino que tomaron resultó ser el correcto; iba con regularidad en ascenso, y a medida que subía se hacía y más ancho. No había a los lados aberturas de otras galerías o túneles y el suelo era plano y firme. 

Sala de la Guardia 

 

En el cruce por Moria la Compañía del Anillo se encontró ante una encrucijada de tres pasajes que salían hacia el este pero que tomaban diferentes alturas y direcciones partiendo de un gran arco, a la izquierda de ese arco encontraron una puerta de piedra que daba a una gran sala en la que había un agujero grande y redondo que debería haber estado cubierto con una loza pero que en ese momento estaba abierto y con cadenas oxidadas colgando sobre las profundidades. Se trataba de la Sala de Guardia que custodiaba los tres pasadizos. Allí los Miembros de la Compañía se detuvieron a descansar y Gandalf aprovecho para reflexionar sobre los próximos pasos, y Pippin, tontamente, arrojo una piedra por el pozo, alertando a los habitantes de Moria sobre su presencia, lo que enfadó al Mago. 

Sala Vigésimoprimera del Ala Norte 

 

A unas 15 millas en línea recta de la Sala de Guardia, y siguiendo el pasaje de la derecha; se encontraba la Sala Vigésimoprimera; ubicada en el Nivel Séptimo, “(…) es decir seis niveles por encima de las puertas…” del extremo norte de la mina. Tras pasar una puerta abovedada, la Comunidad del Anillo se encontró con una amplia sala con “(…)un vasto cielo raso sostenido por numerosos y poderosos pilares tallados en la piedra…” El recinto tenía las paredes negras lisas y pulidas y en sus extremos se abrían grandes arcos, que conducían a través de distintos pasajes, hacia el norte, hacia el este, hacia el sur y hacia el oeste que es por el que llegó la Compañía. Sobre los arcos del norte y del este habían aberturas que traían luz de las grandes ventanas abiertas en los flancos de la montaña. Para llegar a las Puertas había que tomar un camino que salía cruzando el Arco del Este, “(…)e ir a la derecha y al sur, descendiendo…” 

La Cámara de Mazarbûl 

 

La Cámara de Marzarbûl es una estancia situada en el extremo norte del séptimo nivel de Moria. Es una sala cuadrada con una gran cantidad de cofres de madera, donde se guardan muchos de los escritos de Khazad-dûm, realizados a lo largo de los siglos. Tenía dos puertas, una que daba a un corredor, y otra que daba a la inmensa Sala vigésimo primera. En el lado este, había una profunda abertura en la pared, que iluminaba la sala con luz solar. Allí se encontró la tumba de Balin, en la que se posaba el haz de luz producido por la grieta. También estaba allí el Libro de Mazarbul, encontrado por Gandalf el 15 de Enero del año 3019 TE, al paso de la Comunidad por Moria, lo que permitió conocer lo que pasó en el intento de recuperar la antigua ciudad. Sobre la tumba estaba grabado en runas enanas: 



Sala Segunda 
 

Como su nombre lo indica este enorme espacio tallado en la roca de la montaña es el segundo lugar que hay que atravesar desde la entrada principal de la Mina, en el primer nivel. Se trataba de una sala amplísima, rectangular, mucho más larga y ancha que la Sala Vigésimoprimera y todo “(…) lo largo del centro se alzaba una doble fila de pilares majestuosos. Habían sido tallados como grandes troncos de árboles y una intrincada tracería de piedra imitaba las ramas que parecían sostener el cielo raso. Los tallos eran lisos y negros…” Muchos túneles, corredores y pasadizos llegaban a esta Sala, de todas direcciones; pero el principal llegaba desde el oeste en el extremo más largo de esta. La Comunidad del Anillo llegó por un pasadizo ubicado en el norte de la sala y cercano al puente de Khazad-Dûm. En el extremo este, se alzaba el puente y un abismo de profundidades desconocidas, que sólo podía ser transpuesto a través del estrecho puente. Del otro lado del abismo se encontraba el portal de la Sala y de allí partían grandes escaleras, arriba de las cuales se encontraba una ancha senda que llegaba a la Sala Primera, la sala junto al Portal Este. 

El puente de Khazad-dûm 

 

Ubicado sobre un abismo profundo en el extremo este de la Sala Segunda en el primer nivel de la Mina. Se trataba de “(…)un estrecho puente de piedra, sin barandilla ni parapeto, que describía una curva de cincuenta pies sobre el abismo. Era una antigua defensa de los Enanos contra cualquier enemigo que pusiera el pie en la primera sala y los pasadizos exteriores. No se podía cruzar sino en fila de a uno...” Allí se produjo el segundo enfrentamiento de Gandalf con el Balrog de Moria; en ese hecho el Mago se queda a la retaguardia permitiendo que el resto de la compañía cruce el puente, para luego y con un golpe de su vara, romper el puente en el lugar en donde el Balrog estaba parado, cayendo al abismo y arrastrando éste, en su caída, al guía de la comunidad. 

Las Puertas de Moria de lado Este 


 

La entrada principal de la imponente Khazad-Dûm se abría al este de las Montañas Nubladas, hacia Azanulbizar. Un gran salón, (la Sala Primera) de enormes columnas talladas por los Enanos de Moria, y con altas ventanas que miraban al Este y donde entraba la luz de la mañana, precedía a las grandes puertas. Estas estaban sujetas, sobre montantes, a un gran arco en la boca de la mina. Antes de que las puertas fueran destruidas en las guerras contra los Orcos y como daban al ancho mundo, poseían “(…)inscripciones rúnicas en varias lenguas: hechizos de prohibición y exclusión en khuzdûl, y órdenes de que se fuera todo aquel que no tuviere permiso del señor de Moria”, escrito en Quenya, Sindarin, Oestron, las leguas de Rohan, de Valle y las Tierras Pardas. En el umbral había una larga escalinata de “(...)amplios y gastados escalones” tallados en la piedra; que conducían a Azanulbizar. Y al pie de la escalera nacía un camino que “(...)era abrupto y quebrado y se convertía casi en seguida en un sendero y corría serpenteando entre los brezos y retamas que crecían en las grietas de las piedras. Pero todavía podía verse que en otro tiempo un camino pavimentado y sinuoso había subido desde las tierras bajas del Reino de los Enanos". Muchas historias, a lo largo de las edades, se vivieron frente a esas magníficas puertas. Por allí entró Thrór, quien en medio de su locura se le ocurrió desafiar al Señor Orco de Moria, pretendiendo morir en las mansiones de sus ancestros. Y allí fue vengado por un joven Dáin “Pie de Hierro”, quien cortó de un hachazo, la cabeza de Azog. Y por allí huyó una desolada Compañía del Anillo, que había perdido a su líder, a su Guía: el Mago Gandalf. 
Mapas de Moria 

 

 

 








viernes, 15 de junio de 2012

Fornost


Fornost, la segunda capital de Arnor.



Fornost "Fortaleza del Norte" en Sindarín es la ciudad de los Dúnedain del Norte, que durante siglos será la capital del Reino de Arthedain. Está situada al pie del más meridional de los montes de las Quebradas. Más que una fortaleza es una ciudad amurallada y fuertemente defendida. De Fornost parte el Camino del Norte, que atraviesa Eriador hasta el puente de Tharbad.




La región es un asentamiento de antiguas poblaciones de hombres durante la Segunda Edad, pero en el año 3320, Elendil establece el reino de Arnor y funda, entre otras, la ciudades de Fornost Erain. En el año 861 de la Tercera Edad muere Eärendur, último rey de Arnor, y sus hijos se disputan el reino, que acaba dividido en tres. Amlaith, el primogénito, funda Arthedain con capital en Fornost, en lugar de Annúminas. El nuevo reino hereda todas las reliquias de Númenor, los fragmentos de Narsil, el Anillo de Barahir, el cetro de Annúminas y la Piedra de Annúminas, que son guardados en la ciudad.




El Rey Brujo de Angmar invade Arthedain en el ano 1409. Es entonces cuando la torre de Amon Sûl es atacada y la piedra de Amon Sûl, ante el peligro de caer en manos de la sombra, es enviada a Fornost, aunque más tarde, el Nazgûl y sus tropas atacarán la ciudad. No obstante, el rey Araphor rechaza el ataque con el apoyo de Círdan. Siglos después, gracias a la ayuda de los ejércitos de Rivendel, Lindon y Lórien, Angmar es expulsado de Arthedain.




Pero el Rey Brujo no fue derrotado y, en el año 1974, contraataca con furia, tomando Fornost. Arvedui, el último Rey, escapa no sin dificultad, llevándose las preciadas relíquias y heredades de la ciudad fortificada. Acompañado por un puñado de valientes, ofrece resistencia durante un tiempo en las Quebradas del Norte, pero debe escapar hacia el noroeste con un reducido séquito. El Rey Brujo se instala definitivamente en la ciudad, poblando Fornost de criaturas de la sombra. Pero al año siguiente, un gran ejército llega desde Gondor, dispuesto a presentar batalla al Nazgûl, que envía sus tropas al oeste, fuera de la ciudad. Durante la Batalla de Fornost, Angmar es derrotado, pero el precio pagado es tal que los Dúnedain no pueden mantener la capital, que solo será un montón de ruinas en los siglos posteriores. Hasta el final de la Tercera Edad, casi nadie viaja a la ciudad, de la que sólo quedan ruinas invadidas por la maleza y de la que se cree que está poblada por espectros. Durante la Cuarta Edad, Aragorn, Rey de Gondor, emprende la reconstrucción de la ciudad fortificada.







jueves, 21 de julio de 2011

La economía de Bree.

Los habitantes de Bree también disfrutan con el trueque y comerciando entre ellos con bienes y servicios. La moneda se usa rara vez, excepto naturalmente en la posada y con los mercaderes extranjeros. Mediante un complicado acuerdo con el herrero y varios granjeros, los enanos de las montañas azules son provistos de cerdo salado y ahumado, tocino, mantequilla y otras necesidades a cambio de hierro y otros metales.
La mayoría de los cambios con moneda tienen lugar en el mercado de otoño cuando los mercaderes vienen de puntos tan lejanos como Fornost, al norte, la capital fortificada de Arthedain. El otoño es el tiempo más activo para obtener artículos difíciles de conseguir. La gente de Bree saca ventaja de la fiesta para obtener artículos difíciles de conseguir.
Muchas de las familias son completamente auto-suficientes; las mujeres hacen casi todos los tejidos, mientras que los hombres se desempeñan en la carpintería. Cada dos semanas hay en Bree un mercado informal que le proporciona a la gente la oportunidad de suplir deficiencias caseras.

MERP, bestias acuáticas

Vigiladas por el Vala de Ulmo, las bestias acuáticas viven en los estanques, lagos, ríos, y océanos que cubren la mayor parte de Arda. Aquellos que residen en los mares abiertos deben lealtad al Maia de Ossë, el Cantor; Aquellos que habitan en los mares interiores y en las aguas dulces rinden homenaje a la más calmada Maia Uinen, y cónyuge de Ossë. Los hombres saben poco sobre estas variadas criaturas llenas de color.
En conjunto, las bestias que habitan en los océanos han sufrido los males más grandes a manos de Morgoth. La breve seducción por parte del enemigo de Ossë resultó la introducción de muchos terribles monstruos en los mares. A causa de la intervención de Uinen, Ossë se arrepintió y la dominación de Morgoth tuvo una vida corta, pero estás criaturas continúan atacando a sus enemigos. Por otra parte, Ossë y sus aniales favoritos continúan siendo un grupo apasionado y caprichoso y, a diferencia de Uinen y las criaturas de agua dulce, suponen una amenaza impredecible para aquellos que se arriesgan a nevegar entre las olas.



sábado, 2 de abril de 2011

Guerra de la Colera

La Guerra de la Cólera es la última gran batalla de las Guerras de Beleriand y marca el final de la Primera Edad del Sol, después que Eärendil llegase a Valinor en nombre de los Elfos y los Hombres a pedir perdón por los actos de los Noldor y a pedir ayuda a los Valar en la lucha contra Morgoth.

Ficha Técnica
Fecha: 545–587 de la Primera Edad del Sol
Lugar: Anfauglith, Thangorodrim
Resultado: Victoria del Ejército de Valinor
Ejércitos: Ejército de Valinor v/s Ejército de Angband
Comandantes: Eönwë v/s Morgoth
Fuerzas en Combate: Maiar, Vanyar, Eärendil, Noldor de Aman. TOTAL: 100.000 - 150.000 elfos y hombres 10.000 Águilas de Manwë v/s 1.000 Balrogs, 100 Dragones, 1.000.000-1.500.000 Orcos y 50.000-100.000 Hombres Cetrinos.
Bajas: Altas v/s Casi totales
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La Quinta Batalla o Nírnaeth Arnoediad («Lágrimas Innumerables») dejó a Morgoth como potencia dominante de las tierras de Beleriand, si bien existían reinos que no fueron conquistados, tales como: Gondolin del ahora Rey Supremo Turgon, Doriath del Rey de Beleriand Thingol y Nargothrond de Orodreth. Con el paso de los años, estos reinos fueron sucumbiendo uno a uno a causa de traiciones y engaños, en los que la codicia por los Silmarils jugaron a menudo un papel destacado. Finalmente casi nada quedó fuera de los dominios de Melkor, y el dominio total de aquellas tierras estaba casi asegurado.


Tuvo entonces lugar la Guerra de la Cólera, en la que por mediación de Eärendil medio elfo, los Valar acudieron en ayuda de la Tierra Media. Un gigantesco ejército formado por Maiar y Elfos Vanyar y Noldor fieles súbditos de Finarfin llegó del otro extremo del mar, liderados por el Heraldo de Manwë, Eönwë.
El ejército de los Valar, se preparó para atacar Angband, la fortaleza de Morgoth; contaba con la ayuda de los Maiar, las Águilas Gigantes comandadas por el mismo Eärendil en su barco Vingilot, y la compañía de los Vanyar (los Elfos Hermosos) y los Noldor que se quedaron en Valinor. Los Teleri de Alqualondë contribuyeron prestando y conduciendo sus naves, pero no desembarcaron en la Tierra Media, a causa del rencor que sentían por los Noldor, los asesinos de muchos de su raza.


Antes de comenzar el ataque, Eärendil se levantó en el cielo por primera vez a bordo de Vingilot, portando el Silmaril en su frente, con lo que fue señal de esperanza para los pueblos libres de la Tierra Media (que lo llamaron Gil Estel, la estrella de la esperanza), y de dudas y temor para los aliados de Morgoth.
A Morgoth el ataque lo tomó completamente por sorpresa; sus huestes cayeron en cuestión de tiempo, aunque al final de la batalla, la última embestida de Morgoth hizo retroceder incluso al ejército de los Valar: los Balrogs azotaron a los elfos con sus látigos de fuego, los licántropos y monstruos de todo tipo salieron de las mazmorras de Angband, y por último, el más grande de los dragones alados, Ancalagon el Negro, con el resto de los de su especie, atacó a las Águilas.


Finalmente los Valar se alzaron con la victoria cuando Eärendil intervino en favor de las Águilas, y, tras un combate de un día y una noche, venció a Ancalagon y lo arrojó del cielo, provocando su caída la destrucción de las torres de Thangorodrim, que se erguían sobre Angband. Sólo muy pocos de los Dragones, Balrogs y Orcos sobrevivieron, pues la mayoría fue barrida como paja en un incendio ante el viento poderoso del ejército de Valinor. El ejército victorioso descendió a la más profunda mazmorra de Angband, y allí Morgoth fue atado con la cadena Angainor (la única que podía mantenerlo cautivo). Le rebanaron los pies y con su corona de hierro hicieron un collar, hundiéndole la cabeza entre las rodillas. Los Silmarils pudieron brillar libres otra vez.


Morgoth fue lanzado al Vacío eterno más allá de las Puertas de la Noche, donde se dice que permanecerá preso por siempre hasta el fin del mundo, vigilado por Eärendil. A Sauron, el maia, el más poderoso de sus siervos (que desempeñaría un gran papel en la continuación de la historia), lo conminaron a regresar a Valinor para ser juzgado por los Valar; pero, aunque al principio mostró arrepentimiento (aunque sólo por temor ante la contundente victoria del ejército valinoreano), decidió finalmente permanecer en la Tierra Media y recaer en el mal, pues había tenido mucho poder bajo Morgoth y las ligaduras de maldad con que él lo había atado eran muy fuertes. Así, se escondió hasta la partida del ejército.


La ira del ejército de los Valar fue tan grande que los mares comenzaron a anegar gran parte de Beleriand y las Tierras del Norte, y la forma de la Tierra Media cambió. Sólo se mantuvo emergida Ossiriand, llamada en adelante Lindon, y algunas pocas islas. Este suceso formó la Tierra Media tal y como se conoce en las posteriores narraciones de El Señor de los Anillos.



Erebor






Erebor, también llamada la Montaña Solitaria, es una elevación aislada situada al noreste de Rhovanion, que fue arrebatada por un dragón, llamado Smaug, al rey Thrór de los enanos. El nieto de Thror, Thorin Escudo de Roble, lideró una partida formada por el hobbit Bilbo Bolsón y otros doce enanos para liberarla.

Características morfológicas y geográficas






Erebor, la “Montaña Solitaria”, se encontraba en Rhovanion, al sur de las Montañas Grises, entre el Bosque Negro y las Colinas de Hierro. Esta imponente montaña contaba con seis grandes brazos que se abrían a distintas direcciones como una estrella. Entre los dos brazos que se extendían hacia el sur y sureste, abrigaban un valle en donde se encontraba la Ciudad de Valle; y en el extremo del primero, se hallaba la Colina del Cuervo y el Puesto de Guardia. En el interior de Erebor nacía el Río Rápido (Celduin) que descendía a la superficie y volcaba sus aguas hacia el sur, pasando entre estos brazos. Otras dos estribaciones se abrían hacia el oeste, “(...)en largas crestas de faldas abruptas, que sin interrupción caían hacia el llano...” En un valle largo y estrecho, protegido por estos brazos; la compañía de Thorin estableció su segundo campamento tras llegar a la Montaña Solitaria; con el fin de buscar la Puerta Secreta de la Vertiente Oeste, que se hallaba en la cima del risco de la estribación que miraba al sudoeste. Los otros dos brazos se extendían uno hacia el este, lugar al que llegó el ejército enano de Dáin II procedente de las Colinas de Hierro; y el otro descendía hacia el norte. Este último era el más bajo pero el más ancho de todos. En el interior de la gran montaña y en el centro se hallaban las instalaciones del Reino bajo la Montaña, y la Puerta Principal miraba hacia el valle del sur.

Etimología


El nombre Sindarin de la gran montaña esta compuesto por la palabra Ereb, que significa “Solitaria”, raíz ERE; y la palabra Orod, (pl ered); cuya traducción es “Montaña”, raíz OROT; la partícula final od se pierde por razones fonológicas. El nombre Sindarin, dado por los Elfos Silvanos de Thranduil, hace referencia ha hecho de que la Montaña se eleva solitaria en medio de una gran planicie conocida como "la desolación de Smaug", teniendo como elevaciones más cercanas a las Colinas de Hierro, al Este y las Ered Mithrim al Norte, pero a muchas millas de distancia.

Historia


Si bien Erebor es conocida por los Enanos y por los Hombres del Norte desde la Segunda Edad, recién es colonizada en el año 1999 T. E., tras la dispersión provocada por la caída de Moria a manos del Balrog. Fue el rey enano Thráin I, apodado “El Viejo”, que era hijo de Náin I, el último rey de Khazad-dûm, el que “(...)empezó allí nuevas obras, y se convirtió en Rey bajo la Montaña.” Durante los trabajos de excavación encontró lo que sería el símbolo de los Enanos de Erebor, “la Piedra del Arca”, cuyo valor era incalculable. Pero en el año 2210 Thorin I hijo de Thráin, abandona Erebor para dirigirse a las Montañas Grises donde se estaban reuniendo los Barbiluengos, con el fin de explorar y explotar esas montañas. Pero los dragones fríos comenzaron a atacar y a destruir las posesiones enanas, lo que los obligo a una nueva dispersión. Fue así que en el año 2590 Thrór hijo de Dáin I, “(...) junto con Borin, hermano de su padre, y el resto del pueblo, regresó a Erebor...” Allí el abuelo de Thorin Escudo de Roble llevó la Piedra del Arca y engrandeció el Reino bajo la Montaña, hasta convertirlo en el principal centro de producción y de comercio de la región, “(…)porque no sólo hacían cosas asombrosas y bellas, sino también armas y armaduras de gran valor; y había un gran tráfico de minerales entre ellos y sus parientes de las Montañas de Hierro.” “(…)y los Enanos vivían en la abundancia y había fiestas y canciones en las estancias de Erebor.”
No habían transcurrido doscientos años de la ocupación definitiva de la Montaña Solitaria cuando “(…)Smaug el Dorado, el más grande de los dragones de entonces, se alzó y sin advertencia alguna se lanzó contra el Rey Thrór y descendió sobre la Montaña envuelto en llamas…” destruyendo todo el reino y “(…)la cercana ciudad de Valle quedó deshecha y abandonada; pero Smaug penetró en la Gran Estancia y yació allí sobre un lecho de oro…” Los Enanos sobrevivientes abandonaron Erebor y se dispersaron nuevamente.
En el año 2941 y a instancias del Mago Gandalf, se formó una pequeña compañía de Enanos, encabezada por Thorin “Escudo de Roble”, nieto de Thrór, a quienes acompañaba el Hobbit Bilbo Bolsón; con la intención de recuperar la Montaña Solitaria. La empresa tuvo éxito puesto que la entrada a Erebor por la Puerta Secreta, por parte de Bilbo y los Enanos produjo tal ataque de ira al dragón, que éste salió presa de una gran furia y atacó Esgaroth. Allí Bardo el Arquero, descendiente de Girion, Señor de la Ciudad de Valle, le dio muerte, mediante una flecha que penetró por el único lugar vulnerable de Smaug. Tal hazaña permitió que los Enanos recuperaran la montaña; no sin antes combatir contra los Orcos en lo que se llamó la “Batalla de los Cinco Ejércitos”, en la que se produjo la muerte de Thorin. El rey Dáin II, que reemplazo al fallecido “Escudo de Roble”, restableció la fama y riquezas del Reino bajo la Montaña. Tanto que Glóin le decía a Frodo en Rivendel: “(...)¡Tendría usted que ver los canales del valle, Frodo, y las fuentes! ¡Tendría usted que ver las calzadas de piedras de distintos colores! ¡Y las salas y calles subterráneas con arcos tallados como árboles y las terrazas y torres que se alzan en las faldas de la montaña! Vería usted entonces que no hemos estado ociosos.”
Durante la Guerra del Anillo, las fuerzas de Sauron atacaron y sitiaron Erebor. Sin embargo, una vez destruido el Anillo Único, las fuerzas de la oscuridad se disolvieron y los Enanos y sus aliados, los hombres de Valle, expulsaron al ejército de Orcos y Orientales que los sitiaban, pereciendo, en esa acción, el ya anciano Dáin. En la Cuarta Edad, bajo el reinado de Thorin III "Yelmo de Piedra", Erebor siguió prosperando y enriqueciéndose bajo la tutela del restablecido Reino Unificado de Arnor y Gondor.

Algunos lugares de Erebor

La colina del Cuervo


En Erebor, la Montaña Solitaria, y en el extremo del brazo que se alza hacia el sur se encontraba una colina fortificada; se trataba de un puesto de guardia y observación. Se la llamaba Colina del Cuervo porque era el hogar de muchos cuervos y en particular de “(…)una pareja sabia y famosa, el viejo Carc y su compañera, vivían aquí sobre el cuarto del guardia...” Se llegaba a la colina y al Puesto de Guardia, mediante un camino que comenzaba en la orilla occidental del Río Rápido; que se cruzaba por un viejo puente de piedra. Luego recorría, a lo largo, la estribación oriental del brazo de montaña; para subir, torciendo al oeste, por una escalinata de piedra tallada, hasta llegar a la cima de la colina. Fue aquí en donde la Compañía de Thorin se guarneció del posible peligro del retorno del dragón. Pero el cuervo llamado Roäc, hijo del viejo Carc, trajo la noticia a Thorin Escudo de Roble de que Smaug el Dragón Dorado había muerto.

El puesto de Guardia


En la cima de la Colina del Cuervo se encontraba un antiguo puesto de guardia y observación construido por los Enanos, ubicado en una pared de roca que se levantaba en el norte de la colina; había una puerta que era la entrada a varias cámaras excavadas en la roca, y “(…)Desde esta puerta se veía un extenso escenario, al sur, el este y el oeste.” En el interior de la primera cámara, en donde según Balin había lugar para cien Enanos, había otra cámara más pequeña que servía de habitación de los vigías.

La Desolación de Smaug


Se llamaba así a las tierras yermas de los valles que rodeaban la Montaña Solitaria, que en otros tiempos había sido fértil y pletórico de vida. Ahora quedaban restos de árboles quemados y poca hierba, además de las ruinas de las casas, torreones y muros. Cuando el Dragón se apoderó de la Montaña, destruyó con el fuego de sus fauces todo el territorio de los alrededores. El valle fue restaurado a su antiguo esplendor por los Enanos luego de la muerte del Dragón.

Las Puertas del Río


Se llama así a la puerta principal de entrada a la gran caverna, en donde otrora se encontraban las riquezas de los Enanos en Erebor. Recibía ese nombre puesto que, casi por la misma Puerta, el Río Rápido pasaba cayendo en cascadas, entre gargantas de un lecho angosto. El umbral era un amplio arco y, a la llegada de Thorin, todavía poseía restos de esculturas talladas en la piedra y destruidas por el Dragón. Los Enanos la fortificaron cuando sintieron la amenaza, primero de los Elfos y de los Hombres del Lago, y luego de los orcos y huargos. “(…)Ya la Puerta estaba bloqueada con un parapeto alto y ancho, de piedras regulares, puestas una sobre otra. Había agujeros en el parapeto por los que se podía mirar (o disparar), pero ninguna entrada. Entraban y salían con la ayuda de una escalera de mano, y subían con cuerdas las cosas. Para la salida del arroyo habían dispuesto un arco pequeño y bajo en el nuevo parapeto; pero cerca de la entrada habían cambiado tanto el lecho angosto que toda una laguna se extendía ahora desde la pared de la montaña hasta el principio de la cascada que llevaba el arroyo hacia Valle. Aproximarse a la Puerta sólo era posible a nado, o escurriéndose a lo largo de una repisa angosta, que corría a la derecha del risco, mirando desde la entrada.”

La puerta secreta de la vertiente oeste


En las crestas de la Montaña que se adelantaban hacia el oeste, se ubicaba esta entrada secreta que Bilbo y la compañía de Thorin usaron para penetrar en Erebor, e intentar destruir al Dragón Smaug. Según el Mapa de Thrór, la entrada estaba en la cresta que era cabeza del valle angosto que nacía de ellas; y efectivamente en la de más al sur, Bilbo encontró unos escalones y una senda que lo llevaron a “(…)una pequeña nave de paredes abruptas y suelo cubierto de hierbas…”; y en uno de los extremos mas resguardados “(…)se elevaba una pared desnuda…” En esa pared, en su parte inferior, se hallaba la Puerta Secreta. No había allí indicación alguna de que se trataba de la entrada por donde habían huido, en otros tiempos, Thrór, Thráin II y Thorin del peligroso Smaug; salvo si se conocía el secreto de su apertura, pues un encantamiento sellaba el lugar. Según les había dicho Elrond, al leer las letras lunares del Mapa de Thrór, había que estar “(…)cerca de la piedra gris cuando llame el zorzal… y el sol poniente brillará sobre el ojo de la cerradura con las últimas luces del Día de Durin…” Y eso fue lo que justamente ocurrió, cuando Bilbo observaba la piedra gris en donde el zorzal rompía los caracoles; y “(…)cuando ya casi no les quedaban esperanzas, un rayo rojo de sol escapó como un dedo por el rasgón de una nube. El destello de luz llegó directamente a la nave atravesando la abertura y cayó sobre la lisa superficie de roca…” Casi inmediatamente se “(…)oyó un crujido. Un trozo de roca se desprendió de la pared y cayó. De repente apareció un orificio, a unos tres pies del suelo... Unas grietas largas y rectas aparecieron y se ensancharon. Una puerta de tres pies de ancho y cinco de alto asomó poco a poco, y sin un sonido se movió hacia adentro…”

La Gran Caverna bajo la Montaña


Se trata del Gran Recinto del tesoro, una enorme caverna ubicada en el corazón mismo de la montaña, allí Smaug había apilado los tesoros de los enanos y se había echado sobre ellos. En esa gran cámara había además gran cantidad de armas, cotas de malla, yelmos y otros elementos que los enanos fabricaban para el uso o la venta. Allí Bilbo encontró, y guardó en el bolsillo más profundo de su chaqueta la Piedra del Arca de Thrain I que serviría luego como prenda de negociación entre los Enanos y los Elfos y Hombres del Lago.

La Cámara de Thrór


Se trata de una gran cámara de paredes altas a la que se llegaba luego de subir por varios senderos y recovecos bajo la montaña. Estaba cerca de la Puerta principal. Este sitio se usaba para las reuniones y festines del Rey bajo la Montaña y estaba equipada con sillas, mesas y otros enseres para los banquetes, que al momento de la llegada de Thorin estaban arruinados, podridos o quemados por Smaug.