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sábado, 9 de junio de 2012

Creación de Arda: Edades de las estrellas.

Transcurridas muchas Edades de la Oscuridad, Varda, la Señora de los Cielos, recogió el rocío del Árbol Plateado de los Valar y, cruzando los cielos, encendió de nuevo las tenues estrellas que brillaban débilmente sobre la Tierra Media, de manera que se volvieron brillantes y cegadoras en la noche aterciopelada. Las criaturas de Melkor estaban tan poco acostumbradas a la luz que gritaron de dolor cuando aquellos rayos de luz estelar atravesaron sus tenebrosas almas. Aterrorizadas, huyeron y se escondieron.

    Pero, por encima de todo, el Renacimiento de las Estrellas significó el Despertar de los elfos. Porque, cuando las estrellas brillaron sobre la Tierra Media, los elfos despertaron con la luz estelar en sus ojos, y algo de aquella mágica luz quedó para siempre en ellos. El lugar del Despertar fue la laguna de Cuiviénen, en las orillas de Helcar, el mar interior a los pies de las Orocarni, las Montañas Rojas.

    Las Edades de las Estrellas fueron también el tiempo en que despertaron otros dos pueblos parlantes: los Enanos, que fueron concebidos por Aulë el Herrero, y los Ents, que fueron concebidos por la esposa de Aulë, Yavanna, la Dadora de Frutos. También entonces, Melkor crió otras dos razas de criaturas malignas en los pozos de Utumno. Fueron los orcos y los trolls: formas de vida corruptas hechas a partir de elfos y ents torturados que cayeron en sus manos.

    Cuando Oromë el Jinete descubrió el Despertar de los elfos y los Valar se enteraron del mal que Melkor les había infligido, se reunieron en consejo de guerra. Los Valar y Maiar se dirigieron hacia la Tierra Media dispuestos a batallar contra Melkor.

    Durante esta Guerra de los Poderes, exterminaron las legiones malignas de Melkor, derrumbaron la gran muralla de las Montañas de Hierro y destruyeron completamente Utumno. El dominio de Melkor sobre la Tierra Media había terminado. Aquél fue cargado de cadenas y permaneció prisionero en Valinor durante muchas edades.

    Este período se conoció como la Paz de Arda y fue la época del Gran Viaje, cuando los elfos realizaron sus grandes migraciones hacia el oeste, a Eldamar, en las costas de las Tierras Imperecederas. En su mayor parte, éstos fueron años gloriosos para los elfos, tanto en la Tierra Media como en las Tierras Imperecederas.

    Los Altos elfos que consiguieron terminar el Gran Viaje y que se establecieron en Eldamar construyeron las ciudades maravillosas de Tirion, Alqualondë y Avallónë. Pero muchos otros se quedaron atrás, debido al amor que profesaban a la Tierra Media. Crearon sus reinos en tierras mortales y vivieron vidas gloriosas.

    Durante las Edades de las Estrellas hubo un gran reino élfico en Beleriand, en el noroeste de la Tierra Media. Lo crearon los elfos del pueblo de los teleri que seguían al rey Thingol y a la reina Melian la Maia. Se los llamó elfos grises o sindar, y su reino era la enorme región boscosa de Doriath. Su capital fue Menegroth, las Mil Cavernas, y las cavernas y cuevas de su ciudadela constituían una de las maravillas de la Tierra Media. Menegroth estaba hábilmente tallada para parecer un bosque de hayas subterráneas, con árboles, aves y animales esculpidos en piedra y grandes salas pobladas de fuentes plateadas e iluminadas por lámparas de cristal.

    Los señores de los sindar fueron los amos de Beleriand y los elfos más poderosos de la Tierra Media en las Edades de las Estrellas. Sus aliados eran los elfos marinos de las Falas, los laiquendi (o elfos verdes) de Ossiriand y los Enanos de Belegost y Nogrod en las Montañas Azules.

    Estos reinos enanos de Nogrod y Belegost prosperaron merced a su comercio con los elfos de Beleriand a lo largo de las Edades de las Estrellas. Maestros en el trabajo de la piedra, excavaron enormes galerías bajo las Montañas Azules en busca de metales preciosos y fueron contratados por los elfos para excavar la mayoría de las grandes estancias y salas de Menegroth. Los enanos de Nogrod eran considerados los mejores herreros de la Tierra Media y forjaban espadas y lanzas del mejor acero, mientras que los enanos de Belegost fueron los primeros en fabricar cotas de malla y armaduras a prueba de dragones.

    Hasta cierto punto, las alianzas de los elfos de Beleriand se extendían hacia el este, hasta el enorme bosque primitivo de Eriador. Porque allí, durante las Edades de las Estrellas, la raza de los ents, los gigantescos Pastores de Árboles, vivió y ofreció su amistad a los elfos sindar de Beleriand y a los elfos silvanos.

    Más allá de Eriador, en las Montañas Nubladas, se encontraba Khazad-dûm, el más importante de los reinos enanos. También prosperó en las Edades de las Estrellas y extendió sus construcciones bajo las montañas, aunque no desempeñó un gran papel en las historias y fortunas de Beleriand.

    Las Edades de las Estrellas duraron diez mil años humanos y fueron tiempos de descubrimientos y maravillas, de gloria y de magia. Pero todo esto terminó cuando Melkor fue por fin liberado en Valinor. Tras un período de aparente arrepentimiento, se alzó en toda su ira y destruyó los Árboles de los Valar. Luego huyó a la Tierra Media septentrional, donde volvió a ocupar su fortaleza de Angband en las Montañas de Hierro.
La Paz de Arda terminó cuando el conflicto se extendió a la Tierra Media, y las Edades de las Estrellas tocaron a su fin.




sábado, 5 de mayo de 2012

Edades de la oscuridad

Mientras que Valinor y las Tierras Imperecederas eran bañadas por la resplandeciente y brillante Luz de los Árboles, todas las regiones de la Tierra Media se veían sumergidas en la oscuridad. Aquéllas fueron las Edades de la Oscuridad en la Tierra Media, cuando Melkor excavó los infernales pozos de Utumno, en lo más profundo de las Montañas de Hierro. Con maligno esplendor, dio forma a demoníacos palacios subterráneos con enormes salas abovedadas, túneles laberínticos e insondables mazmorras hechas de piedra negra, fuego y hielo.

   En aquel horrible lugar, reunió el Señor de la Oscuridad a todos los poderes malignos del mundo. Su número parecía infinito, y Melkor nunca se cansaba de crear nuevas y aún más terribles formas. Espíritus crueles, fantasmas, espectros y demonios acechaban en las estancias de Utumno. Todas las serpientes del mundo se criaron en los pozos de un reino tenebroso que era el hogar de licántropos y vampiros e innumerables monstruos que se alimentaban de sangre, e insectos que volaban o se arrastraban. Dentro de Utumno, todos obedecían a los demonios discípulos de Melkor, los terribles espíritus Maiar llamados los balrogs, con sus látigos flamígeros y sus negras mazas. El principal de ellos era el Gran Capitán de Utumno, Gothmog, el Balrog.

    Pero Utumno no era el único dominio de Melkor. Al principio de las Edades de la Oscuridad, Melkor se alegró de su victoria sobre los Valar y de la destrucción de Almaren y las Grandes Lámparas de Luz. A partir de entonces, buscó sin descanso aumentar más y más su poder y en la parte más occidental de las Montañas de Hierro construyó un segundo dominio. Éste fue la gran fortaleza y armería llamada Angband, la «Prisión de Hierro».

    Entonces nombró Señor de Angband a su discípulo más poderoso, Sauron, el hechicero Maia. Con excepción de Manwë, Señor de los Vientos, cuya penetrante mirada vigilaba desde la sagrada montaña de Taniquetil, y las escasas visitas de Oromë el Jinete Salvaje, Yavanna, la Protectora de los Bosques y las Praderas, era la única Vala que visitaba la Tierra Media en aquellos días. Así pues, fue la Dadora de Frutos quien lanzó un sortilegio protector, el Sueño de Yavanna, sobre toda la flora y fauna que había creado para que pudieran sobrevivir a la oscuridad y a la maldad del gobierno de Melkor.

    Y éstas fueron las Edades de Gloria para Melkor, el satánico Señor de la Oscuridad. Al destruir las Lámparas de la Luz, Melkor se adueñó de todas las regiones oscurecidas y devastadas de la Tierra Media. Y sobre ellas ejerció su dominio durante diez mil años humanos.
 

jueves, 3 de mayo de 2012

Edades de los árboles

Tras la destrucción de las Grandes Lámparas y del primer reino de Almaren, los Valar se dirigieron al oeste, al continente de Aman, donde crearon un segundo reino que se llamó Valinor, que significa «Tierra de los Valar». Allí cada uno ocupó una parte de tierra y edificó mansiones y creó jardines, pero también construyeronValimar, el «Hogar de los Valar», una ciudad amurallada con cúpulas y torres de oro y plata, llena con la música de muchas campanas.

En una verde colina, junto a las doradas puertas occidentales de Valimar, los Valar plantaron dos enormes y mágicos árboles. Fueron los árboles más altos que jamás hayan existido y recibieron los nombres de Laurelin el Dorado y Telperion el Blanco. Estos Árboles de Valinor tenían casi las dimensiones de las colosales Lámparas de los Valar, y de ellos emanaba un brillante resplandor de luz plateada y dorada a la vez. El crecimiento y mengua de las flores de cada Árbol constituyeron una manera para medir los días, y la luz misma alimentaba a todos quienes vivían dentro de su resplandeciente presencia, llenándolos de bendiciones y sabiduría.

Sabemos por los primeros apuntes y crónicas, en los «Anales de Valinor», que las Edades de los Árboles comenzaron mil años valarianos después de la Creación de Arda; es decir, en la décima edad valariana, o diez mil años humanos después de la Creación de Arda. También sabemos que las Edades de los Árboles comprenden casi veinte edades valarianas o, lo que es lo mismo, veinte mil años humanos.
  
Existe, sin embargo, un factor complejo en la cronología para Arda, porque las Edades de los Árboles sólo atañen a las Tierras Imperecederas. Se nos cuenta que, al llegar a Aman, los Valar levantaron una gran muralla que tomó la forma de las montañas Pelóri, para impedir el paso a Morgoth y a todas sus criaturas. Estas montañas, las más altas del mundo, protegieron en efecto a Valinor contra una invasión, pero también encerraron la Luz de los Árboles, por lo que el resto de Arda permaneció en la oscuridad. Por ello, durante las Edades de los Árboles nos encontramos con sistemas paralelos de tiempo. Así, mientras que las Tierras Imperecederas disfrutaban de la gloria de los Árboles, la Tierra Media atravesó dos épocas, cada una de las cuales duró diez mil años humanos: las Edades de la Oscuridad y las Edades de las Estrellas.

En las Tierras Imperecederas, las Edades de los Árboles se dividieron en dos eras. Las diez primeras edades valarianas, o diez mil años humanos, de las Edades de los Árboles se conocieron como los Años de la Bendición de Valinor. Durante este período, los Valar y los Maiar prosperaron y sus grandes mansiones y moradas se hicieron aún más grandes y más hermosas. Manwë creó las Águilas, Yavanna los Ents y Aulë los Enanos. Verdaderamente esos tiempos fueron benditos en Valinor, mientras que, al otro lado de las murallas de las montañas Pelóri, la Tierra Media soportaba el terror y la maldad del dominio de Melkor durante las Edades de la Oscuridad.

Durante las diez edades valarianas siguientes, se nos revelan muchas más cosas sobre los acontecimientos en Valinor y en la Tierra Media. Esta segunda era de las Edades de los Árboles recibió el nombre de Mediodía de los Benditos, pero en la Tierra Media se la llamó Edades de las Estrellas. Fue entonces cuando Varda, la Reina de los Cielos, volvió a encender las estrellas sobre la Tierra Media y provocó el Despertar de los elfos.

Después, cuando llegaron a las Tierras Imperecederas las nuevas del Despertar de los elfos y de que Melkor quería esclavizarlos, matarlos y corromperlos, los Valarcelebraron un consejo de guerra. Fieros, como ángeles vengativos, los Valar y los Maiar regresaron a la Tierra Media y aplastaron a su paso a las legiones de Melkor.
Esta lucha recibió el nombre de Guerra de los Poderes, y en ella hubo muchas batallas y duelos, en cuyo transcurso los Valar destruyeron completamente Utumno y sacaron al tirano Melkor de sus abismos. Después, Melkor fue llevado prisionero a Valinor y cargado de cadenas indestructibles. Este período recibió el nombre de Paz de Arda, y duró casi todo lo que quedaba de las Edades de los Árboles en Valinor y de las Edades de las Estrellas en la Tierra Media.
  
Éstos fueron los mejores años para la raza élfica, porque, sin la ira maligna de Melkor, este pueblo elegido prosperó y aumentó más y más su poderío. Tras la Guerra de los Poderes, los Valar invitaron a los elfos a ir a vivir junto a ellos en la Tierra de la Luz. Esto provocó la migración masiva conocida como el Gran Viaje de los eldar, los elfos que respondieron a la invitación de los Valar.

El Gran Viaje fue el tema de muchas canciones de los elfos, porque la travesía fue larga y azarosa, y los eldar se dividieron muchas veces en diversas razas y tribus. Los que llegaron a las Tierras Imperecederas y fueron bendecidos por la Luz de los Árboles pertenecían a tres pueblos: los Vanyar, los Noldor y los Teleri. Para estos pueblos escogidos, los Valar acotaron una parte de las Tierras Imperecederas que se llamó Eldamar, «Hogar de los elfos», y su hermosura era algo digno de contemplarse. Sus torres y mansiones eran muchas, pero las mejores se encontraban en Tirion, la capital de los Vanyar y los Noldor, y en las ciudades teleri deAlqualondë, en la costa de Eldamar, y en Avallónë, en la isla de Tol Eressëa.

Tras las Edades del Encadenamiento, Melkor fue llevado ante los Valar para ser juzgado. Parecía haber cambiado y dijo estar arrepentido, de manera que Manwë, el Señor de los Valar, ordenó que se le quitaran las cadenas. Pero los Valar fueron engañados. Melkor conspiraba en secreto su caída. Primero sembró la discordia entre los elfos y luego, aliado con la Gran Araña Ungoliant, declaró la guerra abierta.

Se acercó a los Árboles de los Valar con Ungoliant y los atacó con una gran lanza, y la Araña chupó la vida y la Luz de los Árboles, de manera que éstos se agostaron y murieron. Todo Valinor quedó sumido en una horrible oscuridad con la No-Luz de Ungoliant y Melkor rió con maligna alegría porque por segunda vez había extinguido las grandes luces del mundo.

No contento con esta gran maldad, Melkor se dirigió a la fortaleza élfica de Formenos, mató al Gran Rey de los noldor y robó las gemas mágicas conocidas como los Silmarils. Éstas eran las joyas más preciadas de todas las edades y tenían un carácter sagrado para sus creadores, los Noldor, porque significaban su máximo logro en la creación de joyas élficas. Con el Oscurecimiento de Valinor, todavía cobraron más valor, porque aquellas tres gemas resplandecían y brillaban con la Luz viva de los Árboles de los Valar.

Pero, por muy hermosos que fueran, los Silmarils parecían llevar consigo una terrible maldición, pues llevaban la destrucción y la desesperación a todos aquellos que los poseían. Cuando Melkor se apoderó de ellos y huyó a la Tierra Media, los Noldor hicieron un juramento de sangre para vengarse y, bajo el liderazgo de Fëanor, creador de los Silmarils, fueron tras Melkor.
Aquél fue el inicio de la Guerra de las Grandes Joyas, relatada en El Silmarillion, que duró toda la Primera Edad del Sol.
 

miércoles, 2 de mayo de 2012

Edades de las Lámparas (Creación de Arda)

Después de la era de la Creación y de la formación de Arda, el Quenta Silmarillion» y las publicaciones posteriores de los apuntes y cronologías en «El Ambarkanta» y los «Anales de Valinor» nos hablan de una época idílica que recibió el nombre de Edades de las Lámparas, cuando, a pesar de la Injuria de Arda durante la Primera Guerra, los Valar llenaron el mundo de maravillas naturales de gran hermosura y armonía. Se llamó así a estas edades porque los Valar crearon dos colosalesLámparas mágicas para iluminar el mundo.
    Fue el Vala llamado Aulë el Herrero quien forjó estos recipientes dorados, mientras que la Reina de las Estrellas, Varda, y el Rey del Viento, Manwë, las llenaban y las hacían refulgir de luz. Se necesitaron los poderes combinados de los demás Valar para alzar cada Lámpara sobre enormes columnas, mucho más altas que cualquier montaña. Se colocó una Lámpara en el norte de la Tierra Media y se la llamó Illuin, que se alzaba en el centro de un mar interior llamado Helcar. La otra estaba en el sur, y se llamó Ormal, y se alzaba en el centro del mar interior llamado Ringil.    Durante las Edades de las Lámparas se creó el primer reino de los Valar, en el Gran Lago de la isla de Almaren, en el centro exacto de Arda. Era una maravilla, lleno de hermosas mansiones y torres de los Valar y Maiar, y el mundo se llenó de alegría y de luz.    Esta Era idílica recibió también el nombre de «Primavera de Arda», porque Yavanna la Fructífera creó los grandes bosques y las vastas praderas, y muchos pacíficos y hermosos animales y criaturas del campo y el agua.
Pero Almaren no fue el único reino que se creó en ese tiempo. Lejos, al norte, los espíritus malignos Maiar volvieron a reunirse y Melkor regresó a Arda. En secreto, mientras los Valar descansaban de sus tareas, Melkor alzó las enormes Montañas de Hierro, como un gigantesco muro que cruzaba las tierras septentrionales, y bajo ellas construyó una fortaleza del Mal, llamada Utumno. Desde aquel refugio comenzó a corromper las creaciones de los Valar y hubo venenos que se mezclaron con las aguas y los bosques. Las hermosas criaturas de Yavanna fueron deformadas y torturadas de forma que se volvieron monstruosas y sedientas de sangre.
Por último, cuando creyó que ya era lo bastante fuerte, Melkor avanzó con su ejército maligno y declaró la guerra a los Valar. Cogiéndolos por sorpresa, derrumbó los pilares de las Grandes Lámparas de manera que las montañas quedaron hechas pedazos y las feroces llamas de las Lámparas se extendieron por todo el mundo. En el cataclismo quedó totalmente destruido el reino de Almaren.    Con este terrible conflicto terminó la Primavera de Arda y el mundo quedó sumergido otra vez en la oscuridad, a excepción de la luz de los destructivos fuegos de la tierra, envuelto en el tumulto de los terremotos y el rugir de los mares. Hizo falta toda la fuerza de las huestes valarianas para sosegar estos poderosos cataclismos y evitar que el mundo entero quedara destruido.   En lugar de luchar contra Melkor en medio de aquel tumulto, provocando aún mayor destrucción, los Valar abandonaron Almaren y la Tierra Media. Se retiraron a la parte más occidental, al gran continente de Aman que recibiría el nombre de Tierras Imperecederas. De esta forma las Edades de las Lámparas llegaron a su fin, mientras los Valar creaban un nuevo reino en el oeste y las devastadas regiones de la Tierra Media quedaban esclavas del poder maligno de Melkor.

sábado, 2 de abril de 2011

Morgoth

Melkor es uno de los personajes principales de El Silmarillion y uno de los actores más importantes de todo cuanto tiene lugar en Arda desde su creación misma, conocido de todos y temido por muchos. Es el más poderoso de los Ainur en entrar en el Eä, pero por sus obras termina perdiendo sus poderes y categoría. Era el hermano de Manwë en la mente de Ilúvatar. Se le considera como el personaje más poderoso del mundo de Tolkien; pero sin embargo Sauron, su lugarteniente, asciende rápidamente en la Segunda Edad del Sol proclamándose así Señor oscuro y dejando en entredicho a Melkor.

Ficha Tècnica:

Raza: Valar
Nacimiento: En el Principio. Ainulindalë
Muerte: Dagor Dagorath
Padres: Eru Ilúvatar
Hermanos: Hermano de Manwë en el pensamiento de Ilúvatar
Grupos: Ainur
Objetos: Grond, Silmarils, Corona de Hierro, Angainor
Otros nombres: Melkor, Morgoth, Bauglir, Belegûr, Belegurth, Enemigo, Enemigo Oscuro del Mundo, Enemigo de los Valar, Amo, Señor de la Tierra Media, Amo de los Destinos de Arda, Señor de Todos, Poder del Terror y el Odio, Rey Oscuro, Rey del Mundo, Amo de las Mentiras, Corruptor, Mano Negra, Negro Enemigo del Mundo y Señor Oscuro.


Cuando Ilúvatar habló a los Ainur de música y pidió que tocasen para él, cada cual interpretó su parte en concordancia con los demás, pero Melkor alzó su voz disonante por encima de todos, y muchos se unieron a su música. En la Ainulindalë, la Música de los Ainur, se cuenta cómo por tres veces Melkor se alzó por encima del resto y cada una de las veces, Ilúvatar propuso un nuevo tema.

Cuando Ilúvatar les mostró a los Ainur una visión de lo que habían creado con su música, y tras dar ser a esa visión, les encargó el cuidado de Eä ("el Mundo que Es", la Creación), para que lo que habían visto se hiciese realidad en el pequeño reino de Arda, en medio de las estrellas. Y Melkor fingió estar avergonzado y suplicó que se le permitiese ayudar en la gran obra para expiar sus culpas, pero en secreto tenía envidia y sólo deseaba ser llamado Señor de Arda cuando todo estuviese concluido.


Así, cuando los Ainur llegaron a Arda, Melkor se enfrentó a los otros Valar, que no le aceptaron como señor, porque ése era el puesto que estaba reservado para Manwë. Hubo guerra entre los Valar y Melkor, y durante eones, antes de la llegada de los elfos, los Primeros Nacidos, las guerras entre los Valar y Melkor dieron forma a Arda.

Tras descender el Vala Tulkas a Arda, Melkor fue vencido por éste, y abandonó Arda, por lo que los Valar tuvieron paz por un tiempo. Entonces hicieron las Lámparas para iluminar todo y se asentaron en la isla de Almaren, en medio del mundo. Pero Melkor regresó en secreto y construyó la oscura fortaleza de Utumno en el norte de la Tierra Media. Luego, destruyó las Lámparas y los Valar huyeron a Aman y fundaron Valinor.


Y sucedió que despertaron finalmente los elfos al este de la Tierra Media, y se dice que el primero en conocerlos fue Melkor y que cuando encontraron a los valar, al principio tenían miedo porque hablaban de una sombra negra que por la noche les amenazaba y que muchos habían desaparecido. De los elfos que desaparecieron hay quien dice que mediante corrupciones, esclavitud y tortura, Melkor los degradó y creó la inmunda raza de los orcos, la peor de todas las obras de Melkor, y posiblemente la más detestada por Ilúvatar.

Preocupados por los elfos, los valar atacaron a Melkor y lo aprisionaron. Tulkas luchó con él y lo venció. Destruyeron Utumno y Melkor fue encadenado con Angainor, la cadena forjada por Aulë.
El encadenamiento de Melkor duró tres edades y durante este tiempo los elfos llegaron a Aman y vivieron en Valinor con los valar. Al acabar este periodo, Melkor fingió estar arrepentido y suplicó clemencia, y Manwë le perdonó y le permitió ir libremente por Aman.

Entonces Melkor intentó ganarse los corazones de los eldar, pero los vanyar no le prestaron oídos, y los teleri eran despreciados por él. Sólo entre los noldor, siempre dispuestos a aprender, tuvo oídos Melkor. Y él les enseñó muchas cosas y les habló de guerra y de las armas y Fëanor, orgulloso y envenenado por la ponzoña de Melkor, se enfrentó a su hermano Fingolfin. Fëanor fue desterrado y su padre Finwë se fue con él a Formenos, y cuando los valar se enteraron de dónde había procedido la mentira, fueron detrás de Melkor, pero éste ya había huido, porque ya había sembrado la discordia en el Reino Bienaventurado.
Y sucedió que estando de fiesta Valinor por los esponsales de Tulkas y Nessa, llegó Melkor en secreto y trajo con él un espíritu maligno, Ungoliant, en quien puso parte de su poder, y ésta envenenó los Dos Árboles, se marchitaron, y los secó hasta que se incendiaron. Con el néctar que salió de los Árboles sació Ungoliant su hambre, y reinó la oscuridad. Entonces se dirigieron a Formenos, donde solamente estaba Finwë, padre de Fëanor, y lo mataron, y Melkor robó los Silmarils de Fëanor y otras muchas joyas que se perdieron para siempre.


Al enterarse de esto, Fëanor, ahora rey de los Noldor, juró venganza contra Melkor y le llamó Morgoth, que significa Negro Enemigo del mundo, y se exilió de Valinor y siguió a Morgoth a la Tierra Media. Muchos Noldor fueron tras él y la ruina llegó a la Tierra Media. Los elfos Sindarin que allí moraban vieron cómo regresaba la Sombra. Los Noldor hicieron la guerra con Morgoth y Fëanor murió. Murieron también Fingolfin, Fingon, Finrod, y muchos de los hijos de Fëanor y al final, también el rey Thingol de los Sindar murió.

Durante esta Edad del mundo, aparecieron el Sol y la Luna y llegaron los hombres, «los segundos nacidos», «los seguidores», y de los elfos y los hombres nació Eärendil, que fue a Valinor a pedir perdón en nombre de las dos razas. Entonces los valar volvieron a la Tierra Media y atacaron Angband, la fortaleza de Morgoth, y obligaron a Morgoth a salir y fue de nuevo encadenado con Angainor. Le rebanaron sus pies y lo desterraron de Arda al Vacío Intemporal, más allá de las Puertas de la Noche, sin redención posible hasta el fin del mundo.

Sin embargo, si bien es cierto que Morgoth fue desterrado del mundo, el mal (del cual él es el origen) con que llenó el mundo sigue operando en todas las épocas y en todo lo creado, y dando negros frutos hasta el fin de los días.


Una profecía habla de cómo Morgoth logrará liberarse finalmente de la cadena Angainor y romper las Puertas de la Noche; para atacar Arda y a los valar, y, como objetivo principal, destruir el Sol y la Luna. Sauron, sin necesidad del Anillo Único, se levantará con todo su poder como lugarteniente de Morgoth, acompañado posiblemente de sus sirvientes los Nazgûl.

En esta última batalla, Eärendil se reunirá en las explanadas de Valinor con Manwë, Tulkas, Eönwë, Túrin y Beren, y todos los pueblos libres de la Tierra Media, elfos, enanos y hombres; e incluso Ar-Phârazon batallarán contra Melkor. La profecía predice que Tulkas se enfrentará en singular batalla ante Melkor pero no será sino por las manos de Túrin Turambar, blandiendo su espada Gurthang, como Melkor encontrará su fin, ya que la espada reclamaría venganza por la familia de su amo. Gurthang atravesará el corazón negro de Melkor.


lunes, 15 de diciembre de 2008

Publicación del silmarillion.

Si bien los escritos son de mano del propio Tolkien, fueron publicados después de su muerte por su hijo Christopher, quien buscó entre las historias aquellas más acabadas y las reunió en un solo volumen, junto con otros escritos, dando así forma a la voluntad de su padre, que había manifestado su deseo de que constituyera un corpus que abarcara desde la Creación del Mundo hasta la destrucción del anillo.

Debido a ésta condición, el volumen contiene a veces incoherencias con El Señor de los Anillos o con El Hobbit, los estilos son a veces diferentes, hay historias muy acabadas (como la de Beren y Lúthien o la historia de Turin) y otras apenas esbozadas (como la dedicada a la Guerra de la Cólera)

La creación del libro.(El Silmarillion)

os primeros bosquejos de las historias de El Silmarillion se remontan a 1925, cuando Tolkien escribió un 'Boceto de la Mitología'. Sin embargo, los conceptos de los personajes, los temas principales y las historias concretas se venían desarrollando desde 1917 cuando Tolkien -por entonces un oficial británico- volvió de Francia durante la Primera Guerra Mundial y se encontraba convaleciente en un hospital militar primero, y en su domicilio después, con la llamada 'fiebre de las trincheras'. Por ese tiempo, él nombró a su colección de pequeñas historias El libro de los cuentos perdidos (que después sería usado como nombre de los dos primeros volúmenes de La Historia de la Tierra Media). Estos 'cuentos' iban a incluir una Mitología inglesa, pretendiendo explicar los orígenes de la historia y cultura de Inglaterra.

Muchos años después de la guerra, alentado por el éxito de El Hobbit, Tolkien le presentó a su editor, George Allen & Unwin una versión incompleta aunque muy desarrollada de El Silmarillion, pero se la rechazaron porque era oscura y "demasiado céltica". El editor, por el contrario, le pidió a Tolkien una continuación de El Hobbit, la que finalmente se convertiría en su novela más significativa, El Señor de los Anillos.

De todos modos, Tolkien nunca abandonó estos trabajos. De hecho, los consideraba su obra más importante (de acuerdo con el prólogo del libro), pudiéndose ver en sus historias el origen de la Tierra Media y sucesos posteriores contados en El Hobbit y El Señor de los Anillos. Reanudó su trabajo en El Silmarillion al completar la citada obra, y su deseo era que ambas se publicaran juntas. Pero cuando vio que sería un imposible concentró su atención en preparar la publicación de El Señor de los Anillos.

A finales de los años 1950 comenzó de nuevo a trabajar en El Silmarillion, pero muchos de sus escritos de esta época estaban más relacionados con el aspecto teológico y filosófico de la obra antes que en la narración misma. Durante este tiempo escribió largo y tendido sobre ciertos temas como la naturaleza del mal en Arda, el origen de los Orcos, las costumbres de los Elfos, la significación de la muerte élfica; y la planitud de Arda y el cuento del Sol y la Luna. Por este tiempo, le entraron serias dudas sobre los aspectos fundamentales de la obra que volvían a las primeras versiones de las historias, y parecía que Tolkien necesitaba solucionar esos problemas antes de poder producir la versión final de El Silmarillion. En todo caso, salvo contadas excepciones no trabajó en la narración en los restantes años de vida.

la estructura del Silmarillion.

El Silmarillion se divide en cinco partes:

* Ainulindalë ("La música de los Ainur" en quenya), que trata sobre la creación de Eä y, dentro de ella, la creación de Arda.
* Valaquenta ("La historia de los Valar" en quenya), una breve relación de los Valar y los Maiar, las fuerzas sobrenaturales de Eä, llamados los Poderes de la Tierra. También hace referencia a Melkor y Sauron, los enemigos.
* Quenta Silmarillion ("La historia de los Silmarils" en quenya), los eventos que ocurren desde el inicio de los tiempos hasta el final de la Primera Edad del Sol.
* Akallabêth ("La Sepultada" en Adûnaico), historia de la caída de Númenor, que tiene lugar en la Segunda Edad del Sol.
* De los Anillos de Poder y la Tercera Edad, un resumen que narra cómo es la Tierra Media y de los acontecimientos que llevan a la historia de El Señor de los Anillos.

Esta división en cinco partes es asociada informalmente por algunos lectores con los tres volúmenes de Bilbo Traducciones del élfico, que es mencionado en El Señor de los Anillos.

Esas cinco partes eran en un principio cinco trabajos independientes, pero fue el deseo de un anciano Tolkien el que produjo que se publicaran en conjunto. Como murió antes de que pudiera reescribir las variadas leyendas por completo, su hijo Christopher utilizó material de viejos escritos de su padre para terminarlo. En algunos casos tuvo que crear fragmentos originales.

El Silmarillion, como otros compendios de los trabajos de Tolkien (tales como los Cuentos Inconclusos, Las aventuras de Tom Bombadil, y El camino sigue y sigue), forma una trama que, aunque incompleta, describe el universo de la Tierra Media antes de que se produjeran los acontecimientos narrados en El Hobbit y El Señor de los Anillos. La historia de la Tierra Media comprende doce volúmenes que examinan los procesos que condujeron a la publicación de estas obras, basándose en los borradores iniciales del autor y el comentario de Cristopher Tolkien.

El Silmarillion es una obra compleja que explora una vasta extensión de temas inspirados en muchas historias antiguas, medievales y modernas; incluyendo el Kalevala finés, la Biblia hebrea, las sagas nórdicas, la mitología griega y celta y la Primera Guerra Mundial. Por ejemplo, el significado del nombre del ser supermo, Eru Ilúvatar (Padre de Todo) se tomó prestado de la mitología nórdica. El estilo arcaico del Ainulindalë recuerda al Antiguo testamento. La civilización insular de Númenórë tiene reminiscencias de la griega Atlántida (uno de los nombres de esa tierra en los libros es Atalantë, a la que dotó de etimología élfica).

Algunos de los más notables capítulos del libro son:

* La Música de los Ainur.
* De Beren y Lúthien.
* Túrin Turambar (estrechamente asociado con la Narn i Hîn Húrin: la Historia de los Hijos de Húrin en los Cuentos Inconclusos).
* De Tuor y la caída de Gondolin.
* Del Viaje de Eärendil y la Guerra de la Cólera.

Además, el libro incluye un largo apéndice en la que se puede encontrar quién es cada personaje, lugares, razas, etc. También hay apéndices con explicaciones sobre pronunciación y etimología de las principales lenguas que aparecen en el contexto de la Tierra Media, árboles genealógicos, etc.

El silmarillion.

El Silmarillion es una recopilación de obras de J. R. R. Tolkien, editada y publicada póstumamente por su hijo Christopher Tolkien, en 1977. En ella, se narra, entre otras cosas, la creación de Arda y el nacimiento de las razas más importantes (elfos, hombres y enanos) de la Tierra Media.

Gran parte de El Silmarillion trata sobre los Silmarils, joyas hechas por Fëanor en Aman y alrededor de las cuales se entreteje la historia de la Primera Edad del Sol en la Tierra Media, principalmente en la región conocida como Beleriand. El Silmarillion sirve también como marco de referencia histórico para El Hobbit y El Señor de los Anillos, las más conocidas novelas de Tolkien.