sábado, 13 de diciembre de 2008

Lenguas construidas por J.R.R Tolkien.

Su pasión por los idiomas comenzó a los 8 ó 9 años de edad, cuando se deleitaba con el sonido del latín en los labios de su madre o se entretenía inventando sus propias lenguas (como el "animálico" - creación compartida con una prima suya-, el "Nevbosh" - nuevo disparate -, el "Naffarin" - basado en el español que aprendía con la ayuda del padre Francis); después descubriría el gótico, el galés y el finlandés (base de sus grandes creaciones: el Sindarin, la lengua de los Sindar, y, sobre todo, el Quenya, la lengua de los Noldor), alentado por sus profesores Kenneth Sisam, catedrático de instituto en Literatura Comparada y con quien competiría por la cátedra de Anglosajón en el Merton College de la Universidad de Oxford, y Robert Gilson, quienes descubrieron en él a un gran filólogo.

Su carrera académica y su producción literaria son inseparables de su amor hacia el lenguaje y la filología. Se especializó en la filología del griego durante la universidad y en 1915 se graduó con nórdico antiguo como materia especial. Trabajó para el Oxford English Dictionary desde 1918. En 1920, fue a Leeds como profesor de Inglés, donde reclamó crédito por aumentar el número de estudiantes en lingüística de cinco a veinte. Dio cursos sobre el verso heroico en inglés antiguo, historia del inglés, varios textos en inglés antiguo y medio, filología del inglés antiguo y medio, filología introductoria a germano, gótico, nórdico antiguo y galés medieval. Cuando en 1925, con treinta y tres años, Tolkien solicitó el profesorado en anglosajón de Rawlinson y Bosworth, presumió de que sus estudiantes de filología germana de Leeds habían formado un "Club Vikingo".


Privadamente, Tolkien estaba atraído por "cosas de significación racial y lingüística", y contempló nociones de un heredado gusto por el lenguaje, donde calificó a la "lengua nativa" como opuesta a la "lengua materna" en su conferencia English and Welsh, la cual es crucial para su entendimiento de la raza y el lenguaje. Consideraba el inglés medio de los midlands occidentales su "lengua nativa", y, como le escribió a Wystan Hugh Auden en 1955,[21] "Soy de los midlands occidentales por sangre (y tomé el inglés medio de estos como una lengua conocida tan pronto como posé mis ojos sobre ellos)".

Paralelamente a su trabajo profesional como filólogo, y algunas veces eclipsándolo hasta el extremo de que su producción académica permaneciera bastante escasa, estaba su afecto por la construcción de lenguas artificiales. Las de mayor desarrollo eran el quenya y el sindarin. El lenguaje y la gramática para Tolkien fueron una cuestión de estética y eufonía, y el quenya en particular fue diseñado por consideraciones "fonoestéticas"; fue previsto como un "elfolatín", y estaba basado fonológicamente en el latín, con ingredientes del finés y el griego. Una notable adición vino a fines de 1954 con el númenóreano, una lengua de un "sabor ligeramente semítico", conectada con el mito tolkiano de la Atlántida, el cual por medio de The Notion Club Papers se ata directamente dentro de sus ideas sobre la heredabilidad del lenguaje, y a través de la "Segunda Edad del Sol" el mito de Eärendil fue asentado en el legendarium, de este modo proveyendo un enlace al "mundo real y primordial" del siglo XX de Tolkien con el pasado mitológico de la Tierra Media.

Tolkien considera a los lenguajes inseparables de la mitología asociada con ellos, y consecuentemente tomó tenue vista de las lenguas auxiliares: En 1930 un congreso de esperantistas escucharon esto de él, en su conferencia A Secret Vice, "La construcción de su lenguaje engendrará una mitología", pero en 1956 concluyó que el "volapük, esperanto, ido, novial, &c, &c, están muertos, más que otras lenguas ancestrales no utilizadas, debido a que sus autores nunca inventaron ninguna leyenda en esperanto.".

La popularidad de los libros de Tolkien ha tenido un pequeño pero duradero efecto en el uso del lenguaje en la literatura fantástica en particular, e incluso en importantes diccionarios, que hoy en día comúnmente aceptan el restablecimiento tolkiano de las palabras dwarves (enanos) y elvish (élfico) (en contraposición a dwarfs y elfish), que no habían estado en uso desde mitad aproximadamente el siglo XIX. Otros términos que ha acuñado, tales como legendarium y eucatástrofe son mayormente usados en conexión con su trabajo.

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