lunes, 15 de diciembre de 2008

Los Istari y el Concilio Blanco en la tercera edad del sol.




En el año 1.000 de la Tercera Edad, llegaron a las costas de la Tierra Media cinco seres venidos del oeste. Únicamente Círdan observó su llegada, y sin embargo en cuanto llegaron cada uno se retiró a cumplir la misión que tenían. Se trataba de los Istari, los Magos, Maiar enviados por los Valar con la misión de ayudar a los pueblos libres de la Tierra Media a combatir la oscuridad, que aún no había sido vencida. No se conoce el número exacto de Istari que llegaron a la Tierra Media, pero sí se sabe que al norte de esta llegaron solamente cinco:

* Saruman, llamado también Curunír y en Aman Curúmo. Se convirtió en el Mago Blanco, y jefe de la Orden de los Istari.
* Gandalf, llamado también Mithrandir, y otros nombres, y en Aman Olórin. Se convirtió en el Mago Gris, el más sabio de todos los Istari.
* Radagast, llamado en Aman Aiwendil. Se convirtió en el Mago Pardo o Café, es el que tenía mayor contacto con los animales y plantas de la Tierra Media.
* Alatar. Se convirtió en uno de los Magos Azules. Se fue al oriente de la Tierra Media y nunca más se volvió a saber de él, aunque según JRRT, seguramente falló en su misión.
* Pallando. Se convirtió en el otro Mago Azul. Igual que Allatar, se fue al oriente y nunca más se volvió a saber de él, con lo que seguramente falló en su misión.

Al inicio, Curunír acompañó a los Magos Azules al oriente, pero a diferencia de ellos, volvió y se estableció en el oeste de la Tierra Media. Terminó por residir en la torre de Isengard, que los hombres de Gondor le dieron. Como se dieron cuenta después los elfos, Saruman terminó traicionándolos a todos, buscando para sí mismo el poder de los anillos y poseer el Anillo Único, para arrebatarle a Sauron su poder.

Radagast terminó residiendo en la fortaleza de Rhosgobel, al oriente de las Montañas Nubladas. Por su interés extremo en los animales y plantas, perdió su objetivo principal y aunque no cayó en la oscuridad, sí falló en su misión.

Gandalf fue el único de los Istari que no se estableció en ningún lugar fijo. Se hizo un sabio aliado y amigo de todas las razas de la Tierra Media, aunque llegaban a recelar de él pues nunca revelaba sus verdaderos propósitos. Cuando Círdan lo vio llegar a la Tierra Media, le concedió Narya, el anillo rojo, y desde entonces Gandalf lo portó. Este anillo tenía el poder de levantar los corazones y las esperanzas ante el miedo y la desconfianza, característica que de por sí tenía Olórin desde que vivía en Aman.

Con la llegada de los Istari, los elfos (en especial Círdan, Elrond y Galadriel) convocaron a un concilio de sabios, que se llegó a conocer como el Concilio Blanco, del cual Saruman era el jefe (aunque en la opinión de Galadriel, Gandalf era el que debía presidir). El Concilio Blanco tomó muchas resoluciones importantes relativas a la lucha contra Sauron, en especial la toma de Dol Guldur, y lo que debía hacerse en cuanto se encontrara el Anillo Único. Al final, Saruman dejó el Concilio y este dejó de reunirse (aunque el Concilio de Elrond en el que participaron todas los pueblos libres tomó su lugar en un momento muy importante).

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